Caricatura editorial de Periodismo Ecuador, creada con asistencia de inteligencia artificial: «Cuando una voz se debilita, pierdo yo».
El anunciado fin de la edición impresa de Diario Expreso es una noticia que Ecuador debe recibir con preocupación y solidaridad. Aunque el periódico continuará en formato digital, la desaparición de su edición en papel representa una pérdida para sus lectores y para la diversidad informativa del país.
Un periódico reúne mucho más que noticias. Detrás de cada edición hay periodistas que preguntan, fuentes que confían, documentos que se revisan y ciudadanos que encuentran un espacio para hacer visibles sus problemas. Hay también trabajadores de impresión, distribución y otras áreas cuyo esfuerzo sostiene la llegada de esa información a la sociedad.
Desde Periodismo Ecuador expresamos nuestra solidaridad con quienes hacen Expreso y con sus lectores. Compartir todas las posiciones editoriales de un medio nunca ha sido una condición para defender su derecho a informar. La pluralidad adquiere sentido precisamente cuando permite que convivan miradas distintas, incluso aquellas que incomodan o con las que discrepamos.
La situación exige, además, mirar con seriedad las denuncias de presiones gubernamentales que han rodeado a su empresa editora. Fundamedios ha documentado señalamientos sobre actuaciones administrativas y judiciales, así como denuncias de presiones sobre anunciantes. Esas alertas merecen respuestas claras y un examen independiente. Reconocerlas no equivale a atribuir al Gobierno la responsabilidad del fin de la edición impresa; exige que las preocupaciones sobre la libertad de prensa sean atendidas con transparencia. Alerta de Fundamedios.
Todo medio debe responder por sus obligaciones y por la calidad de su trabajo. Al mismo tiempo, las instituciones deben garantizar que la fiscalización se ejerza con reglas claras y que la crítica periodística pueda desarrollarse sin intimidación. Investigar las decisiones del Gobierno, de las empresas o de cualquier actor con poder cumple una función pública que merece protección.
La continuidad digital de Expreso conserva un espacio importante para esa labor. Deseamos que esta etapa permita sostener su capacidad de investigar, contrastar versiones y formular preguntas. Pero dejar de llegar en papel también significa perder una forma de acceso a la información, especialmente para quienes mantienen en el periódico impreso su vínculo cotidiano con las noticias.
Ningún medio debería celebrar el debilitamiento de otro como una oportunidad comercial. La ciudadanía necesita más redacciones capaces de investigar, más voces que contrasten lo que se afirma y más espacios donde los problemas colectivos encuentren atención.
Cuando un medio cierra, el país pierde preguntas, memoria y posibilidades de conocer. Cuando una de sus voces se debilita, esa pérdida también nos alcanza.
Nuestra solidaridad con Expreso nace de esa convicción: una prensa con menos capacidad para investigar deja a una sociedad con menos herramientas para decidir. Y el país necesita conservarlas.