Las relaciones entre Colombia y Ecuador atraviesan un nuevo momento de tensión tras las declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, sobre el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, a quien considera un “preso político”, una postura que ha sido rechazada por el gobierno de Daniel Noboa y que reaviva el conflicto bilateral.
La controversia gira en torno a la situación judicial de Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador condenado por corrupción y actualmente recluido en una cárcel de máxima seguridad. Mientras el gobierno ecuatoriano sostiene que Glas cumple sentencias por delitos comprobados, el presidente colombiano ha insistido en calificar su detención como un caso de persecución política, lo que ha generado molestia en Quito.
El pronunciamiento de Petro ha sido interpretado por Ecuador como una intromisión en asuntos internos y un cuestionamiento a su sistema judicial, elevando el tono de la disputa diplomática entre ambos países. Periodismo Ecuador se permite informar que la diferencia se suma a una serie de desacuerdos recientes en temas de seguridad, comercio y manejo de la frontera, que ya venían deteriorando la relación bilateral.
Este Glas, además, tiene implicaciones regionales, pues su detención en 2024 luego de ser capturado en la embajada de México en Quito dio paso a diferentes críticas internacionales y tensiones diplomáticas previas. Para el gobierno ecuatoriano, cualquier intento de presentarlo como preso político desconoce las decisiones judiciales vigentes, mientras que Petro ha mantenido su postura en defensa del exfuncionario.
Analistas señalan que este nuevo choque evidencia la fragilidad de las relaciones entre ambos países andinos, en un contexto marcado por disputas políticas e ideológicas entre sus mandatarios, dificultando la cooperación en temas clave como seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico.







