Hinchas mexicanos se concentraron durante la madrugada en los exteriores del hotel de concentración de la Selección de Ecuador, donde realizaron cánticos y tocaron instrumentos para intentar alterar el descanso de la Tri antes del duelo por los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
La previa del partido entre México y Ecuador por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 no solo se vive dentro de la cancha. En las últimas horas, una serie de hechos encendió la polémica y dejó al descubierto un ambiente hostil contra la Selección ecuatoriana.
Primero fue el tema de las entradas. A pocos días del partido, hinchas ecuatorianos denunciaron dificultades para conseguir boletos para acompañar a la Tri en el Estadio Ciudad de México. Según reportes de prensa, hasta el 28 de junio aún no se habían liberado entradas para la afición ecuatoriana, mientras la FEF esperaba una respuesta oficial de la Federación Mexicana de Fútbol.
La molestia creció porque el partido se convirtió, además, en uno de los más caros de los dieciseisavos de final en plataformas de reventa, lo que complicó aún más la presencia de ecuatorianos en las gradas.
Pero la polémica no terminó ahí. La Selección ecuatoriana también enfrentó problemas logísticos antes de llegar a Ciudad de México. El técnico Sebastián Beccacece expresó su malestar porque un vuelo que debía durar cerca de tres horas y media terminó extendiéndose casi nueve horas, reduciendo el margen de descanso y adaptación del equipo antes de un partido decisivo.
A eso se sumó lo ocurrido en la noche previa al encuentro. Cientos de hinchas mexicanos llegaron hasta los exteriores del hotel de concentración de Ecuador con tambores, bocinas, motocicletas, trompetas y cánticos, en una clara intención de impedir el descanso de los jugadores ecuatorianos. Videos difundidos en redes muestran a futbolistas de la Tri asomados desde las ventanas mientras el ruido continuaba durante la madrugada.
Medios mexicanos también reportaron que la afición local acudió al hotel para dar una “serenata” y “no dejarlos dormir”, una acción que para muchos cruzó la línea entre el folclore futbolero y la falta de respeto deportivo.
En redes sociales, además, circularon denuncias sobre insultos y expresiones discriminatorias contra Ecuador y sus jugadores. Aunque hasta el momento no existe una sanción oficial de FIFA por estos hechos específicos, el contexto preocupa, especialmente porque la afición mexicana ya ha sido sancionada en el pasado por conductas discriminatorias en partidos internacionales.
Lo ocurrido deja una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar la presión de una localía? Una cosa es alentar, llenar un estadio y empujar a una selección. Otra muy distinta es dificultar la presencia de hinchas rivales, alterar la logística de un equipo y convertir la noche previa en una herramienta de desgaste.
Ecuador llega al partido en medio de ese ambiente adverso, pero también con una oportunidad enorme: responder en la cancha. Porque los partidos grandes no se ganan con ruido afuera de un hotel, ni con trabas en las gradas, ni con provocaciones. Se ganan con fútbol, carácter y dignidad.
Y esta noche, la Tri tendrá la posibilidad de decirlo donde más duele: con la pelota.