Residentes y rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros después del terremoto en Cali, Colombia, el 10 de agosto de 2026. Foto: AP / Santiago Saldarriaga.
Colombia enfrenta una de las peores tragedias naturales de su historia reciente. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país dejó al menos 281 personas fallecidas, 3.971 heridas y 379 desaparecidas, según el balance actualizado de las autoridades.
El movimiento telúrico ocurrió el lunes 10 de agosto y golpeó con fuerza ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. Miles de rescatistas, bomberos, militares y voluntarios continúan removiendo escombros en una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes.
Horas críticas para los equipos de rescate
Las operaciones se concentran en varios puntos prioritarios donde existen indicios de personas atrapadas. Los equipos han pedido silencio alrededor de las estructuras colapsadas para utilizar sensores, cámaras y perros entrenados capaces de detectar señales de vida.
El paso de las horas reduce las probabilidades de hallar sobrevivientes, aunque las autoridades insisten en que las tareas de búsqueda continuarán mientras existan señales verificables. En algunas zonas de Cali y Pereira, las operaciones ya comenzaron a pasar de la fase de rescate a la remoción controlada de escombros.
Más de 160 réplicas se han registrado desde el terremoto. Los nuevos movimientos mantienen en alerta a la población, dificultan el trabajo de los rescatistas y aumentan el riesgo de colapso en edificios que quedaron severamente dañados.
Miles de viviendas destruidas
Los reportes preliminares señalan que más de 10.000 viviendas quedaron destruidas y cerca de 45.000 familias resultaron afectadas. Hospitales, escuelas, carreteras y redes de servicios básicos también sufrieron daños.
En varias comunidades pequeñas, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso, la ayuda tardó varios días en llegar. Familias enteras permanecen en calles, parques y refugios temporales por temor a nuevas réplicas o porque sus casas ya no son habitables.
La emergencia también ha generado problemas de abastecimiento de agua, alimentos, medicamentos y combustible. Las autoridades reforzaron la seguridad en las rutas humanitarias tras reportes de dificultades para trasladar ayuda hacia algunas poblaciones.
Gobierno declara emergencia económica
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró la emergencia económica nacional y anunció la creación de un fondo especial para la reconstrucción. El Gobierno deberá atender simultáneamente la búsqueda de desaparecidos, la asistencia a los damnificados y la recuperación de infraestructura.
Colombia recibió equipos de rescate, suministros y aportes económicos de varios países y organismos internacionales. Ecuador figura entre las naciones que ofrecieron apoyo especializado para las labores de emergencia.
La reconstrucción podría tomar años
La magnitud de los daños obligará a Colombia a desarrollar un plan de reconstrucción de largo plazo. Además de levantar viviendas y reparar carreteras, las autoridades deberán garantizar la continuidad de los servicios sanitarios y educativos.
Especialistas advierten que será necesario revisar las normas de construcción y los sistemas de prevención en las ciudades más afectadas. El terremoto, considerado el más fuerte registrado en Colombia durante este siglo, volvió a evidenciar la vulnerabilidad de amplias zonas urbanas frente a eventos sísmicos.
Mientras comienza la evaluación de pérdidas, cientos de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos. La prioridad inmediata continúa siendo encontrar a los desaparecidos y asegurar asistencia para quienes perdieron sus hogares.