Nicolas Sarkozy niega ante el juez que dinero libio financiara su campaña de 2007, durante su comparecencia en el juicio en París, donde reiteró que responderá “con la verdad” frente a las acusaciones sobre presunta financiación ilegal vinculada al régimen de Muamar el Gadafi.
El exmandatario defendió su inocencia y justificó algunos de sus contactos con Libia, como un viaje en el 2005 que, según explicó, tenía como objetivo la liberación de personal médico extranjero retenido en ese país. La audiencia, que se prevé dure varios días, forma parte de un proceso judicial clave en uno de los casos más sensibles de la política francesa reciente.
La investigación se centra en determinar si la campaña presidencial que llevó a Sarkozy al poder en el año 2007 recibió fondos del régimen libio, algo que el exjefe de Estado ha negado reiteradamente durante años. El caso ha estado en curso por más de una década y ha implicado a varios exfuncionarios y figuras cercanas a su entorno político.
En el 2025, Sarkozy fue condenado a cinco años de prisión por asociación ilícita en relación con este mismo caso, aunque recurrió la sentencia y continúa defendiendo su inocencia en el proceso de apelación. La justicia francesa consideró probado que hubo intentos de obtener apoyo del régimen libio, aunque no se logró demostrar plenamente que el dinero financiara directamente su campaña.
El proceso judicial se desarrolla en medio de una fuerte atención mediática y política en Francia, ya que se trata de uno de los casos más relevantes que involucran a un expresidente. El resultado podría tener implicaciones importantes tanto para el sistema judicial como para la credibilidad de la clase política francesa.







