Al inicio de cada año, muchas familias y empresas realizan balances financieros, actualizan metas y replantean prioridades. En este escenario, el sector asegurador recuerda que la renovación anual de pólizas no debe verse únicamente como un trámite administrativo, sino como una oportunidad estratégica para garantizar que la protección contratada esté alineada con las necesidades actuales y los riesgos emergentes del nuevo período.
Una póliza de seguro es el documento que formaliza el contrato entre una persona o empresa y una aseguradora, mediante el cual esta última se compromete a indemnizar determinados daños o pérdidas a cambio del pago de una prima. En este contrato se detallan aspectos clave como coberturas, exclusiones, límites, deducibles y condiciones generales que determinan qué riesgos están amparados y bajo qué circunstancias se activan los beneficios.
Al momento de la renovación, este contrato puede reafirmarse o ajustarse, lo que implica posibles cambios en los montos asegurados, ampliaciones o reducciones de cobertura, así como modificaciones en las condiciones del servicio, de acuerdo con la evolución del riesgo y del mercado.
El mercado de seguros en Ecuador ofrece una amplia diversidad de productos, con una oferta robusta tanto en ramos de vida (que protegen a las personas y familias en aspectos como salud, accidentes y previsión), como en automóviles (coberturas para vehículos, responsabilidad civil y daños propios) y patrimoniales (protección de bienes, hogares, maquinaria, equipos, transporte y riesgos empresariales, incluyendo ciberseguridad). Esta variedad permite a las familias y empresas seleccionar y ajustar soluciones que respondan precisamente a sus necesidades actuales de protección personal, familiar y de patrimonio.
En este contexto, el mercado asegurador ecuatoriano se caracteriza por una oferta cada vez más diversificada y especializada, que busca responder a riesgos personales, familiares y empresariales en constante evolución. Las aseguradoras y corredoras han ampliado su portafolio de soluciones para atender desde necesidades tradicionales hasta riesgos emergentes vinculados a la actividad productiva, la tecnología y la protección integral del patrimonio.
Este escenario refuerza la importancia de que los asegurados comprendan que una póliza no es un producto estático, sino un instrumento dinámico de gestión de riesgos. Las condiciones del entorno, los cambios en la vida personal o en la operación de las empresas, así como la aparición de nuevas exposiciones, hacen indispensable revisar periódicamente las coberturas para asegurar que continúen siendo pertinentes, suficientes y alineadas con la realidad actual.
Revisar las pólizas al inicio del año no es un ejercicio opcional, sino una buena práctica de gestión de riesgos. Entre las principales razones se destacan:
- Cambios en la realidad personal o empresarial.
- Prevención de lagunas de cobertura o gastos innecesarios.
- Acceso a nuevas coberturas y mejoras del mercado.
- Ajustes en precios y condiciones.
- Mejor alineación con riesgos actuales.
En términos operativos, se recomienda iniciar el proceso de revisión entre 30 y 60 días antes del vencimiento de la póliza, lo que permite evaluar opciones con mayor profundidad y tomar decisiones informadas. El acompañamiento de un corredor de seguros o asesor especializado resulta clave, ya que facilita la comparación de alternativas y la correcta interpretación de las condiciones contractuales.
En este contexto, Juan Diego Pazmiño, Gerente Técnico de Patrimoniales y María Belén Ruiz, Gerente Comercial de Vida y Asistencia Médica de Tecniseguros, señalan que este momento del año es clave para fortalecer la protección de personas y empresas:
“La renovación de una póliza no debe verse como un trámite automático. Es una oportunidad para analizar cómo han cambiado los riesgos, actualizar coberturas y asegurarse de que cada cliente esté realmente protegido frente a los desafíos del nuevo año”.
Al iniciar un nuevo año, la renovación de una póliza no debería limitarse a un acto automático. Se trata de una instancia fundamental para reafirmar la tranquilidad, fortalecer la seguridad financiera y asegurar que la cobertura contratada responda a la realidad actual de personas y empresas. Una revisión consciente y profesional de las pólizas continúa siendo una herramienta esencial para proteger lo que más importa.






