La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) presentó un nuevo estudio que analiza cómo puede avanzar la aviación de la región hacia el objetivo de cero emisiones netas al 2050, advirtiendo que la transición exigirá medidas adaptadas a la realidad económica y operativa de América Latina y el Caribe.
El informe, desarrollado con apoyo técnico de ICF International, plantea que no existe una única solución para descarbonizar la industria, sino una combinación de estrategias que permitan reducir emisiones sin comprometer la conectividad aérea, el acceso al transporte y el desarrollo económico regional.
Entre los hallazgos, el estudio destaca que la renovación de flota aparece como una de las medidas más efectivas. Actualmente, el 38 % de la capacidad aérea regional opera con aeronaves de nueva generación, superando a Europa y Estados Unidos, con inversiones que alcanzan los 40.000 millones de dólares en unas 1.100 nuevas aeronaves.
Otro frente clave identificado es la eficiencia operativa, que podría generar ahorros de hasta 11 % en emisiones, mediante optimización de rutas, reducción de tiempos en tierra y uso de tecnologías digitales. Sin embargo, el estudio advierte que esto dependerá de una mayor coordinación entre gobiernos, aeropuertos y proveedores de navegación aérea.
Sobre los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF), considerados una solución de largo plazo, el reporte alerta que persisten barreras importantes para su adopción masiva. Según el análisis, estos combustibles son entre 3 y 12 veces más costosos que los convencionales, y sin incentivos podrían elevar costos y afectar el tráfico aéreo en la región.
El documento también identifica oportunidades en los mercados de bonos de carbono, donde América Latina y el Caribe concentran un peso relevante gracias a sus ecosistemas naturales y su potencial para soluciones basadas en la naturaleza.
Peter Cerdá, CEO de ALTA, señaló que el desafío es construir una hoja de ruta propia para la región. “La aviación no es un lujo, es un motor de desarrollo económico”, sostuvo, al insistir en que la transición climática debe ser realista, progresiva e inclusiva.
El estudio se presenta en un momento en que la industria aérea enfrenta presión global para acelerar su descarbonización, mientras busca equilibrar sostenibilidad, competitividad y crecimiento.








