Sudán entra en su tercer año de guerra civil en medio de una crisis humanitaria sin salida clara, con millones de personas afectadas y sin avances significativos hacia una solución política.
El conflicto en Sudán enfrenta al ejército liderado por Abdel Fattah al-Burhan contra las Fuerzas de Apoyo Rápido comandadas por Mohamed Hamdan Dagalo, en una lucha por el control del poder que estalló en abril del 2023.
Según la Organización de las Naciones Unidas, el conflicto ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo con más de 8 millones de desplazados y una situación crítica en el acceso a alimentos, agua y servicios básicos.
La Agencia de la ONU para los Refugiados ha advertido que millones de sudaneses han huido hacia países vecinos como Chad, Sudán del Sur y Egipto; lo que ha generado una presión adicional sobre la región.
Diversos intentos de mediación impulsados por actores internacionales incluidos Estados Unidos y Arabia Saudita no han logrado consolidar un alto el fuego duradero, mientras continúan los enfrentamientos en distintas zonas del país.
Organizaciones humanitarias han denunciado violaciones graves de derechos humanos incluyendo ataques contra civiles, violencia sexual y bloqueos al acceso de ayuda humanitaria.
La fragmentación del poder y la falta de voluntad política de las partes han dificultado cualquier avance hacia la paz, prolongando un conflicto que sigue deteriorando las condiciones de vida de la población.
En este contexto, la comunidad internacional enfrenta crecientes desafíos para impulsar una solución diplomática, mientras la crisis en Sudán continúa profundizándose sin perspectivas claras de resolución a corto plazo.








