climaterio1
Durante el climaterio y la menopausia, los cambios hormonales pueden favorecer la acumulación de grasa visceral y la pérdida de masa muscular. Especialistas destacan la importancia de una evaluación médica y un abordaje integral e individualizado.
Para muchas mujeres, el climaterio y la menopausia no solo traen cambios hormonales: también pueden modificar la forma en que el cuerpo acumula grasa, conserva músculo y regula el metabolismo. Por eso, especialistas advierten que el aumento de peso en esta etapa no debe entenderse únicamente como un asunto estético ni como una consecuencia inevitable de la edad, sino como una señal que merece evaluación médica.
La disminución de estrógenos puede favorecer mayor acumulación de grasa abdominal, reducción de masa muscular y cambios en la sensibilidad a la insulina, la presión arterial y los lípidos en sangre. Estos factores pueden elevar el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, hígado graso y apnea del sueño, entre otras condiciones.
“Durante la menopausia hay un aumento en el tejido graso y también en su distribución, con mayor cantidad de grasa visceral —aquella que envuelve los órganos internos— y una reducción de la masa muscular”, explica la ginecóloga Gemma Casals, especialista en salud de la mujer de Clínic Barcelona, España.
Los especialistas en nutrición y climaterio coinciden en que las variaciones hormonales pueden impactar en el metabolismo y la distribución de grasa corporal. La grasa visceral puede favorecer inflamación crónica de bajo grado, alterar la sensibilidad a la insulina y modificar el metabolismo de la glucosa y los lípidos, según el consenso de la Asociación Argentina para el Estudio del Climaterio y la Sociedad Argentina de Nutrición de 2025, citado en el comunicado.
Músculo, metabolismo y síntomas
A medida que bajan los niveles hormonales, también puede disminuir la masa muscular, un tejido clave para la fuerza, la funcionalidad y el gasto energético. Cuando se pierde músculo, el cuerpo puede gastar menos energía y volverse más propenso a recuperar peso.
A estos cambios se suman síntomas frecuentes del climaterio, como sofocos, alteraciones del sueño, irritabilidad, cansancio o cambios en el apetito, que pueden dificultar el mantenimiento de hábitos saludables.
“La clave es conocer en qué momento vital está la mujer para mejorar su salud física, mental y su calidad de vida”, señala Alba Andreu Martí, nutricionista del servicio de endocrinología y nutrición del Hospital Clínic de Barcelona. Desde esa mirada, la conversación médica debe incluir composición corporal, fuerza muscular, sueño, salud emocional y riesgo cardiometabólico.
Un abordaje que debe sostenerse en el tiempo
“Estamos frente a uno de los momentos más importantes y necesarios para intervenir sobre la obesidad desde una perspectiva integral. Durante años, el foco para tratar la obesidad estaba en recomendaciones de dieta y ejercicio que aún son fundamentales, pero no siempre suficientes frente a los complejos mecanismos neuro hormonales y metabólicos que sostienen la enfermedad durante esta etapa de la vida de la mujer”, sostiene el doctor Pablo Carpintero, médico especialista y consultor en ginecología.
Los ginecólogos pueden tener un rol clave en identificar estos cambios, abrir la conversación sin estigma y orientar un manejo personalizado. Ese abordaje puede incluir nutrición, entrenamiento de fuerza, sueño adecuado, control del estrés, apoyo emocional, monitoreo periódico y, cuando corresponda, tratamiento farmacológico aprobado u otras alternativas, siempre bajo evaluación profesional.
Innovación terapéutica dentro de una mirada integral
“La disponibilidad de nuevas terapias farmacológicas como los agonistas de receptores GLP-1 y GIP está transformando tanto el abordaje médico como la comprensión de la enfermedad”, apunta el doctor Victor Kalpokas, gerente médico de Adium Latinoamérica.
Kalpokas destaca que estas alternativas actúan sobre mecanismos relacionados con apetito, saciedad y metabolismo. Su uso debe formar parte de un plan integral y sostenido, con indicación, evaluación y seguimiento médico.
La obesidad no tratada se asocia con mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, hígado graso, apnea del sueño, ciertos tipos de cáncer y deterioro de la calidad y expectativa de vida.
Según un estudio de tendencias históricas publicado en The Lancet en 2025 y citado por el comunicado, se proyecta que casi el 60% de los adultos del mundo tendrá sobrepeso u obesidad para 2050.
En el climaterio, hablar de obesidad implica hablar de salud metabólica, fuerza, sueño, bienestar emocional, prevención y calidad de vida. La recomendación de los especialistas es no normalizar el malestar y consultar con un profesional para construir un plan realista, seguro y sostenido.
Fuente: comunicado de Adium, octubre de 2026.
Referencias citadas: consenso AAPEC–SAN, 2025; Munshi A. y Garg R., “Obesity and Menopause: Redefining Obesity – New Guidelines”, Journal of Mid-life Health, 2025; Ng M. et al., estudio de proyecciones de sobrepeso y obesidad, The Lancet, 2025, DOI: 10.1016/S0140-6736(25)00355-1.