Un estudio regional sobre juventudes y educación confirma que las aulas ecuatorianas viven una transición generacional marcada por lo digital, la autonomía y una alta sensibilidad emocional. Se trata de la investigación “Reflejos de una generación: conociendo a los jóvenes de Ecuador”, desarrollada por Santillana junto a la Confederación Interamericana de Educación Católica, que analizó las percepciones, hábitos y expectativas de estudiantes de la Generación Z y la Generación α.
El estudio encuestó a 28.845 estudiantes de 19 países de Latinoamérica. En Ecuador participaron 1.805 estudiantes de entre 10 y 18 años, durante el periodo comprendido entre marzo y junio de 2025. Los resultados muestran una convivencia casi equilibrada entre ambas generaciones en el aula: 51,9 % pertenecen a la Generación Z y 48,2 % a la Generación α.
Aulas más digitales y estudiantes más autónomos
En el eje de educación y aprendizaje, la investigación evidencia un avance progresivo hacia la autonomía, especialmente en el uso de herramientas digitales. Los estudiantes prefieren contenidos breves, claros y visuales, y recurren de manera habitual a recursos digitales para resolver dudas y aprender de forma independiente.
El nivel de satisfacción con la experiencia escolar es alto, con una calificación promedio de 8,4 sobre 10. No obstante, se observa una diferencia por género —las chicas reportan mayor satisfacción— y una disminución gradual a medida que aumenta la edad de los estudiantes.
La inteligencia artificial ya es parte del día a día
La inteligencia artificial se ha integrado de forma natural a la rutina académica de los jóvenes ecuatorianos. Es utilizada principalmente para resolver tareas, organizar información y optimizar el tiempo de estudio. Sin embargo, el estudio revela que las principales preocupaciones no son técnicas, sino humanistas: el temor a perder el pensamiento crítico y la autonomía personal.
Este uso frecuente ha generado una cultura de verificación, en la que los estudiantes aplican filtros y contrastan la información producida por herramientas de IA antes de utilizarla.
Nuevas formas de socialización
En el ámbito de socialización y ocio, predomina el consumo digital individual y pasivo, especialmente de contenidos breves, interactivos y virales. Las redes sociales se posicionan como el principal canal de comunicación, consideradas más rápidas, visuales y menos invasivas que la interacción presencial.
Aun así, solo la mitad de los jóvenes ecuatorianos considera que la comunicación cara a cara es la mejor forma de relacionarse. Pese a ello, la presencialidad sigue siendo valorada como una experiencia clave de socialización dentro del ámbito educativo, por encima de las modalidades híbridas o virtuales.
Bienestar emocional: entre el optimismo y el cansancio
En el plano socioemocional, el estudio muestra un panorama mayoritariamente positivo, aunque con señales de alerta. Los estudiantes, especialmente los de la Generación Z, reportan mayores niveles de cansancio y estrés, asociados a la presión académica y a la incertidumbre sobre el futuro profesional. Esta normalización del estrés es más visible en el género femenino.
En términos de felicidad, el 51 % de los encuestados afirmó sentirse muy feliz con frecuencia, mientras que solo el 3,8 % indicó no haberse sentido feliz en ningún momento. Los resultados refuerzan la necesidad de fortalecer el acompañamiento emocional en el sistema educativo.
En cuanto a la espiritualidad, Ecuador presenta niveles superiores al promedio regional, aunque con tendencias más flexibles. A mayor edad, disminuyen la religiosidad y la espiritualidad, dando paso a cuestionamientos y a lo que el estudio describe como una “fe en transición”.
Mirada al futuro: optimismo y pragmatismo
Uno de los datos más destacados del informe es la percepción positiva sobre el futuro: el 82 % de los jóvenes ecuatorianos se siente seguro de poder iniciar una carrera profesional en el corto plazo. Sus principales preocupaciones se centran en la salud mental y física, así como en el acceso al empleo, por encima de temas colectivos o comunitarios.
Desafíos para el sistema educativo
El estudio plantea varios retos para la academia: fortalecer la gestión del estrés y la autoestima, adaptar la didáctica al lenguaje digital sin perder rigurosidad, integrar la inteligencia artificial con criterios éticos y reforzar el valor de la presencialidad como experiencia comunitaria.
Asimismo, subraya la importancia de diseñar estrategias de motivación diferenciadas, que respondan tanto a los intereses personales de los estudiantes como a estímulos externos, reconociendo la diversidad de perfiles que hoy conviven en las aulas.
Con más de seis décadas de trayectoria, Santillana mantiene presencia en 19 países de la región y, en Ecuador, trabaja con más de 800 instituciones educativas y atiende a más de 650.000 estudiantes, apostando por una educación integral que combine tecnología, formación y acompañamiento pedagógico.






