Redacción Quito | Estados Unidos elevó el tono frente a la presencia china en América Latina. Un informe oficial del Congreso sostiene que Beijing estaría utilizando estaciones espaciales presentadas como proyectos científicos para realizar actividades de espionaje militar y fortalecer la capacidad operativa de su ejército en el hemisferio occidental.

El documento, titulado “Pulling Latin America into China’s Orbit”, advierte que al menos once instalaciones vinculadas a China —entre estaciones terrestres, radiotelescopios y sistemas de medición láser satelital— están desplegadas en Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil, y forman parte de una red con potencial militar.
Antenas “civiles” con uso militar
Según el informe, estas instalaciones no son meros centros de investigación astronómica. Están integradas a la arquitectura de Space Domain Awareness (SDA) del Ejército Popular de Liberación (PLA), que permite detectar, rastrear y analizar objetos en órbita, incluidos satélites extranjeros.
Para Washington, el problema no es que China tenga cooperación espacial, sino que estas estaciones —equipadas con antenas de gran diámetro y sistemas de seguimiento de alta precisión— pueden operar en las mismas bandas de frecuencia utilizadas por sistemas militares occidentales. Esto abriría la puerta a interceptación de señales, monitoreo satelital y recopilación de inteligencia estratégica.
El informe sostiene que estas capacidades pueden servir tanto para telecomunicaciones civiles como para apoyo a operaciones militares, incluyendo guía y seguimiento de misiles de largo alcance.
Argentina: 50 años de concesión
Uno de los casos más citados es la estación de Espacio Lejano en Neuquén, Argentina. Aunque oficialmente respalda misiones lunares y marcianas, el acuerdo firmado en 2015 otorgó a China un arrendamiento por 50 años, exenciones fiscales y control operativo exclusivo del predio.
El informe subraya que las antenas de alta ganancia instaladas allí pueden operar en múltiples bandas de frecuencia, lo que las hace técnicamente aptas para interceptar señales débiles de satélites y realizar monitoreo orbital avanzado.
Washington cuestiona además la falta de mecanismos de supervisión directa por parte de autoridades locales sobre el uso real de la infraestructura.
Red regional estratégica
En Bolivia, las estaciones de La Guardia y Amachuma —financiadas con créditos chinos— cuentan con antenas de gran tamaño para telemetría, seguimiento y control satelital pulling-latin-america-into-chin…. En Venezuela, estaciones como El Sombrero y Luepa están integradas a la cooperación espacial bilateral.
En Chile y Brasil, proyectos vinculados a observatorios astronómicos y estaciones terrestres amplían la cobertura geográfica de la red china, cerrando vacíos de monitoreo orbital sobre el Atlántico y el Pacífico .
La ubicación estratégica de estas bases permite a China mantener contacto continuo con sus satélites y observar activos espaciales que no están al alcance directo desde su propio territorio.
Competencia geopolítica en el espacio
El informe enmarca esta expansión dentro de la llamada “Ruta de la Seda Espacial”, una extensión tecnológica de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que busca integrar infraestructura, estándares técnicos y dependencia tecnológica a largo plazo.
Para Estados Unidos, estas bases representan una amenaza directa a su seguridad nacional al permitir que China recoja inteligencia, fortalezca su capacidad de guerra electrónica y apoye sistemas de armas avanzados desde el hemisferio occidental.
Beijing, por su parte, ha defendido reiteradamente que sus proyectos en América Latina son de carácter civil y científico.
Lo cierto es que el espacio dejó de ser solo un terreno de cooperación científica. Hoy es un frente central de la competencia estratégica global, y Sudamérica aparece cada vez más como escenario clave de esa disputa silenciosa.






