Rusia-Ucrania
Ucrania envió a Rusia una propuesta para suspender mutuamente los ataques contra barcos civiles y objetivos portuarios en el mar Negro, en medio de una escalada que amenaza las exportaciones de granos y vuelve a encender las alertas sobre la seguridad alimentaria mundial.
La iniciativa fue transmitida por Kyiv mediante un tercer país y, hasta el momento, Moscú no ha entregado una respuesta formal. El viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Alexander Grushko, aseguró que su Gobierno no ha recibido oficialmente una oferta de alto el fuego, aunque reconoció que han circulado planteamientos informales.
Ataques golpean los principales puertos de exportación
La propuesta surge después de una serie de ataques contra instalaciones portuarias de ambos países. Rusia golpeó infraestructura cercana a Odesa y atacó el puerto ucraniano de Izmail, en el río Danubio, una ruta fundamental para la salida de productos agrícolas.
Ucrania, por su parte, atacó terminales rusas de exportación de granos en Novorossiysk, uno de los principales puertos comerciales del mar Negro. Los bombardeos obligaron a reducir operaciones y aumentaron la preocupación de importadores y operadores marítimos.
Las acciones afectan simultáneamente a dos de los mayores exportadores mundiales de trigo. Una interrupción prolongada podría elevar los precios internacionales y perjudicar especialmente a países de África y Medio Oriente que dependen de estas importaciones.
Exportaciones ucranianas caen con fuerza
Las exportaciones agrícolas de Ucrania registraron una caída cercana al 76 % interanual durante agosto. La mayor parte de sus envíos de trigo, maíz y aceite de girasol depende de los puertos del mar Negro.
Las rutas alternativas por ferrocarril y por el Danubio no tienen capacidad suficiente para reemplazar completamente al transporte marítimo. Los bajos niveles de agua en el río también complican el traslado de mercancías.
Los agricultores ucranianos enfrentan silos llenos, menos compradores y dificultades para financiar la siguiente temporada de siembra. Las pérdidas podrían superar los 3.000 millones de dólares si no se restablecen las exportaciones.
Turquía pide frenar los ataques
Turquía, que anteriormente participó junto con Naciones Unidas en la negociación del acuerdo de granos del mar Negro, pidió a Ucrania y Rusia establecer una moratoria sobre los ataques contra embarcaciones e infraestructura civil.
El antiguo acuerdo permitió movilizar cerca de 33 millones de toneladas de alimentos hacia 45 países, pero terminó en 2023, cuando Rusia decidió retirarse.
La nueva propuesta no representa un alto el fuego general en la guerra. Su objetivo sería proteger a los barcos comerciales, reducir los ataques contra puertos y recuperar parte del flujo de alimentos.
Moscú todavía no responde
Rusia sostiene que no recibió una comunicación formal y mantiene sus operaciones contra la infraestructura ucraniana. Kyiv espera que la mediación de terceros permita alcanzar un entendimiento limitado.
La noticia de la propuesta provocó una moderación en los precios del trigo en Europa, aunque los mercados siguen atentos a la respuesta rusa y a nuevos ataques.
Un acuerdo en el mar Negro podría aliviar la presión sobre los productores y los países importadores. Sin embargo, mientras continúen los bombardeos contra puertos y embarcaciones, el riesgo de una nueva crisis alimentaria seguirá presente.