Las conversaciones entre la alcaldesa de María Fernanda Vargas y el narcotraficante Leandro Norero vuelven a poner bajo la lupa el financiamiento político en Ecuador. Los diálogos, fechados entre el 24 de agosto y el 3 de octubre de 2022 —día en que Norero fue asesinado en prisión—, evidencian una relación previa y gestiones directas de dinero para la precampaña de Vargas, antes de que ella llegara a la Alcaldía de Simón Bolívar.
En los chats, difundidos este 16 de enero de 2026, se observa un trato cercano. Norero pregunta por la vida personal de Vargas y, según el contenido, responde a un pedido explícito de apoyo económico. En un audio, ella insiste: “No puedo recibir un no de tu parte. No tengo más a quien pedirle…”. De acuerdo con los mensajes, el aporte habría sido de USD 4 000 para la precampaña.
Vargas llegó al cargo auspiciada por la Revolución Ciudadana, organización que hasta el cierre de esta edición tampoco se ha pronunciado sobre las revelaciones. En la campaña, el entonces líder del movimiento, Rafael Correa, la respaldó públicamente en un video oficial, defendiendo su perfil profesional y social frente a las críticas.
Los antecedentes de la alcaldesa también resurgen con fuerza. En redes sociales han circulado fotografías suyas con fajos de dinero y armas; además, su nombre ha aparecido vinculado a episodios violentos del pasado, incluidos ataques que la hicieron mediática hace más de una década y hechos criminales cercanos en 2022. A esto se suma la mención recurrente de supuestos vínculos sentimentales con figuras del mundo delictivo, extremo que en registros judiciales aparece matizado por una demanda de alimentos con presunción de paternidad contra un tercero.
El caso reaviva el debate sobre los controles al financiamiento electoral y la responsabilidad de los partidos en la selección de candidaturas. Mientras tanto, el silencio de Vargas y de su movimiento político mantiene abiertas las preguntas: ¿hubo más aportes?, ¿existió conocimiento dentro de la organización?, ¿habrá consecuencias políticas o judiciales?
Por ahora, los chats hablan. Y hablan fuerte.






