
En los últimos años, el calentamiento global ha intensificado los eventos climáticos extremos en todo el mundo, y Guayaquil no es la excepción. Las olas de calor, que suelen registrarse en los meses más cálidos como marzo y abril, representan una amenaza para la salud de la población, según un análisis del PhD. Emilio Carrillo, docente de la carrera de Psicología de la UIDE Guayaquil.
Con temperaturas que pueden superar los 36°C, los guayaquileños enfrentan un riesgo significativo de afectaciones físicas y mentales. Según el estudio, la exposición prolongada al calor puede provocar deshidratación, golpes de calor, problemas cardiovasculares e incluso alteraciones en la producción de neurotransmisores, lo que puede agravar síntomas de ansiedad y depresión.
Carrillo enfatiza que las poblaciones más vulnerables, como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, requieren especial atención. Para mitigar estos efectos, recomienda medidas preventivas como una adecuada hidratación, el uso de ropa ligera y protectores solares, así como evitar la exposición al sol en las horas de mayor intensidad.
A nivel institucional, el informe sugiere que tanto empresas como entidades gubernamentales refuercen políticas de salud y seguridad, desarrollen campañas de concienciación y optimicen la coordinación de servicios de emergencia para enfrentar este fenómeno climático.
Las olas de calor no solo son un desafío ambiental, sino también un problema de salud pública que demanda acciones inmediatas para garantizar el bienestar de los guayaquileños.