La tarde del 14 de enero de 2026 colapsó una vivienda patrimonial en el sector de La Tola, dentro del Centro Histórico de Quito. El derrumbe, ocurrido cerca de las 15:30, generó alarma entre los vecinos y volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el evidente abandono de decenas de casas patrimoniales y la ausencia de un plan integral, sostenido y visible por parte del Municipio de Quito para su mantenimiento y preservación.
Durante un recorrido realizado por este medio en el Centro Histórico, se constató el deterioro progresivo de múltiples viviendas patrimoniales: fachadas cuarteadas, techos colapsados, muros de adobe sin refuerzo y predios cerrados desde hace años. Un paisaje que no es nuevo, pero que sigue sin respuestas estructurales.

Respuesta de emergencia tras el colapso
Tras la alerta ciudadana al ECU 911, se activó el Centro de Operaciones de Emergencia Metropolitano. Según los primeros informes técnicos, la edificación —de dos plantas y estructura de adobe— no estaba habilitada por antecedentes de colapsos previos.
El director del COE Metropolitano, Alexis Jarrín, informó que se coordinó de inmediato la evaluación en sitio con la Administración Zonal Manuela Sáenz y el Cuerpo de Bomberos de Quito, que activó protocolos de búsqueda y rescate ante la posible presencia de personas atrapadas.
“Se confirmó la presencia de cuatro personas afectadas, todas habitantes de calle. Dos fueron dadas de alta en el sitio y dos trasladadas a casas de salud con afectaciones leves”, señaló.
Unidades caninas inspeccionaron la zona y descartaron la existencia de más personas bajo los escombros.
Instituciones desplegadas
Las labores se ejecutaron de manera coordinada con varias entidades municipales, entre ellas el Instituto Metropolitano de Patrimonio, la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas, la Dirección Metropolitana de Gestión de Riesgos, la Agencia Metropolitana de Tránsito y la Secretaría de Inclusión Social.
El director del Instituto Metropolitano de Patrimonio, Milton Chávez Aguirre, indicó que, por tratarse de un inmueble patrimonial, las calles aledañas permanecerán cerradas hasta que concluyan las inspecciones técnicas. Añadió que se analizará el historial del predio, las notificaciones previas y las posibles responsabilidades de antiguos y nuevos propietarios.
“El objetivo final es recuperar la vivienda, porque estamos en un centro histórico consolidado y el patrimonio debe preservarse”, afirmó el funcionario, recordando que existen programas municipales de asesoría técnica y financiamiento para propietarios de bienes patrimoniales.
Una deuda pendiente con el patrimonio
Más allá de la respuesta inmediata —despliegue técnico—, el colapso en La Tola evidencia un problema estructural: la falta de una política preventiva efectiva. El Centro Histórico de Quito, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, sigue acumulando viviendas en riesgo mientras las intervenciones llegan, una vez más, después del desastre.
Vecinos del sector coinciden en que no se trata de un hecho aislado, sino del resultado de años de desatención. El derrumbe de esta casa patrimonial no solo dejó escombros y personas heridas; también dejó al descubierto una deuda urgente del Municipio con la conservación real —no solo discursiva— del patrimonio quiteño.







