El Gobierno volvió a mover fichas en el tablero institucional. Esta vez, el turno fue para la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), donde se ejecutó una remoción completa en su cúpula directiva y la designación de una nueva autoridad.
Según el Registro Oficial del 25 de marzo de 2026 , el Ministerio de Infraestructura y Transporte dispuso la salida inmediata del hasta entonces jefe del Cuerpo de Vigilancia, César Kléber Garzón Mendoza, junto con otras autoridades de alto rango.
En su reemplazo, fue designado como nuevo titular el Prefecto Comandante Raúl Antonio Flores Torres, quien asume el mando en un contexto marcado por cuestionamientos a la gestión del control vial y la seguridad en carreteras.
Pero el cambio no fue parcial. La decisión incluyó también la desvinculación de otros perfiles dentro de la misma línea de mando, lo que en la práctica configura una reestructuración total de la dirección operativa de tránsito en el país.
Desde el Gobierno no se han dado mayores explicaciones públicas sobre las razones específicas de esta decisión. Sin embargo, el movimiento se da en medio de un escenario donde el control del transporte, la seguridad vial y la gestión institucional han estado bajo presión constante.
En términos políticos, el mensaje es claro: cuando el Ejecutivo decide intervenir, no lo hace a medias.
Queda por ver si este cambio responde a una estrategia estructural o si, como ha ocurrido en otras instituciones, se trata de un nuevo intento por recomponer el control en sectores críticos del Estado.
Porque en Ecuador, cambiar nombres es fácil. Lo difícil —y lo pendiente— es cambiar resultados.






