lLamas en el cerro Casitagua alcanzan hasta siete metros de altura
Las llamas en el cerro Casitagua alcanzan hasta siete metros de altura y el viento complica las tareas de los bomberos. La emergencia llega a su tercer día en medio de una semana crítica para Quito, marcada por incendios forestales en distintos puntos de la ciudad.
Quito enfrenta otra noche marcada por el fuego. El incendio forestal en el cerro Casitagua, en el norte de la capital, volvió a intensificarse este sábado 19 de septiembre y mantiene desplegados a equipos de emergencia que trabajan para impedir que las llamas avancen hacia sectores habitados.
El periodista Hernán Higuera reportó desde la zona que las llamas alcanzan hasta siete metros de altura y que los fuertes vientos dificultan las labores de control. La principal preocupación de los equipos de emergencia es evitar que el fuego se aproxime a las viviendas ubicadas en las zonas bajas del cerro.
La emergencia comenzó la mañana del jueves 17 de septiembre y este sábado cumplió su tercer día de combate. Durante la jornada se registró una reactivación en puntos de la parte alta del Casitagua, lo que obligó a mantener operaciones terrestres y aéreas.
Una batalla contra el viento y la geografía
Controlar el incendio se ha convertido en una operación particularmente compleja. La topografía del Casitagua dificulta el ingreso de vehículos de extinción a varios sectores, por lo que parte del combate debe realizarse manualmente.
A esto se suman la vegetación seca, las altas temperaturas y las fuertes ráfagas de viento, condiciones que pueden modificar rápidamente la dirección y velocidad del fuego. Durante los primeros días de la emergencia se reportaron incluso vientos superiores a los 50 kilómetros por hora.
Más de un centenar de efectivos han participado en las operaciones, con apoyo de vehículos especializados y helicópteros del Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas y Policía Nacional para realizar descargas de agua desde el aire.
Las cifras sobre la superficie afectada han variado conforme avanzan las evaluaciones. Reportes oficiales preliminares han señalado alrededor de 100 hectáreas de cobertura vegetal afectadas, mientras balances municipales difundidos durante la emergencia han ubicado la afectación alrededor de las 200 hectáreas.
Una semana de fuego para Quito
El Casitagua es apenas el rostro más visible de una semana especialmente complicada para la capital.
El pasado 13 de septiembre, un incendio forestal cubrió de humo sectores de La Vicentina e Itchimbía. La emergencia se prolongó durante más de 24 horas y las llamas alcanzaron temperaturas cercanas a los 1.000 grados centígrados, según reportes de los equipos de emergencia.
Un día después, otro incendio de magnitud se produjo en La Bota, en el norte de Quito. El fuego obligó a evacuar preventivamente a moradores y requirió casi ocho horas de trabajo para ser controlado.
La situación volvió a agravarse durante la semana. El 17 de septiembre los bomberos debieron movilizarse simultáneamente a numerosos puntos de la ciudad. Entre los sectores afectados estuvieron Casitagua, La Vicentina, El Quinche, La Bota, Llan Chico, Villaflora y zonas cercanas al Mercado Mayorista. Distintos balances oficiales y periodísticos contabilizaron entre nueve y 15 emergencias forestales durante esa jornada.
Y este sábado tampoco hubo tregua. Mientras continuaba la emergencia del Casitagua, los bomberos atendieron incendios en Rumipamba y El Panecillo. El fuego de Rumipamba fue posteriormente controlado y los equipos realizaron tareas de enfriamiento.
Viviendas bajo vigilancia
Uno de los principales objetivos desde que comenzó el incendio del Casitagua ha sido impedir que las llamas lleguen a las viviendas.
Durante los momentos más críticos, habitantes de sectores cercanos salieron incluso con baldes, mangueras y recipientes de agua para humedecer la vegetación y ayudar a proteger sus casas. Algunas familias fueron evacuadas preventivamente mientras el fuego avanzaba por las laderas.
El humo también se ha extendido hacia diferentes sectores del norte de Quito. Las autoridades han recomendado reducir la exposición, utilizar mascarilla cuando exista presencia importante de humo o ceniza y mantener cerradas puertas y ventanas en las zonas afectadas.
Incendios bajo investigación
La sucesión de incendios también abrió una discusión sobre sus posibles causas.
El Municipio de Quito informó esta semana que ha presentado siete denuncias por incendios forestales, mientras cuatro personas han sido judicializadas en diferentes casos. Una recibió una sentencia de seis meses de prisión, dos permanecen con prisión preventiva y otra tiene prohibición de salida del país y debe presentarse periódicamente ante la Fiscalía.
Las autoridades recuerdan que provocar incendios forestales puede derivar en sanciones económicas y penales.
Por ahora, sin embargo, la prioridad está en el Casitagua.
Mientras cae la noche sobre Quito, bomberos y equipos de emergencia continúan desplegados en la montaña. El viento vuelve más impredecible el comportamiento del fuego y cada reactivación obliga a redoblar esfuerzos.
Quito cierra así una de sus semanas más duras de esta temporada seca: varios cerros convertidos en frentes de emergencia, cientos de hectáreas afectadas y una ciudad que vuelve a mirar con preocupación hacia sus montañas.