Tras una jornada marcada por tensiones internas, falta de consensos iniciales y debates sobre precedentes legales, el Pleno de la Corte Nacional de Justicia designó este miércoles 14 de enero de 2026 al juez de la Sala Penal Marco Rodríguez Ruiz como presidente encargado del máximo órgano de justicia del país. Como presidente subrogante encargado fue nombrado el juez de la Sala Laboral Alejandro Arteaga García.
La designación se concretó luego de varias horas de deliberación y de un escenario inicialmente fragmentado. En una primera votación, Rodríguez alcanzó siete apoyos, mientras que la jueza Daniella Camacho obtuvo tres votos, sin que existiera claridad sobre el número exacto requerido para asumir la Presidencia encargada. Esta falta de consenso obligó a suspender momentáneamente la sesión y abrir un espacio de diálogo interno entre los magistrados.
Durante la reinstalación del Pleno, la jueza Katherine Muñoz, quien presidía la sesión, informó que tras conversaciones “responsables y francas” se había alcanzado un acuerdo. Acto seguido, se sometió nuevamente a votación la moción, que fue aprobada por 12 magistrados, despejando así la disputa interna.
Uno de los momentos más tensos de la mañana se produjo cuando Camacho sostuvo que, en función de una resolución adoptada en 2024, le correspondía asumir la Presidencia encargada de la CNJ, planteando que únicamente debía designarse a un presidente subrogante. Este criterio no logró respaldo mayoritario y fue descartado en el proceso final de consenso.
Ya en funciones, Marco Rodríguez tomó juramento y ofreció su primer pronunciamiento público con un tono crítico y directo. Reconoció abiertamente que la Función Judicial atraviesa una crisis estructural que no es reciente y aseguró que su gestión buscará enfrentarla desde adentro. “El principio de independencia judicial no debe ser una quimera, sino una construcción diaria”, afirmó, remarcando también la necesidad de fortalecer la independencia judicial interna.
Rodríguez señaló que su presidencia encargada estará orientada a democratizar los espacios de decisión dentro de la CNJ y a garantizar un trato equitativo entre los magistrados. En un mensaje de fuerte carga institucional, sostuvo que el objetivo central será devolverle dignidad y credibilidad al sistema de justicia, una deuda pendiente con la ciudadanía.
“Honrar esta alta dignidad implica honrar más de 30 años de trabajo en la Función Judicial y responder a lo que exige el país”, expresó el magistrado, dejando claro que su compromiso va más allá de una administración transitoria.
Con esta designación, la Corte Nacional de Justicia cierra —al menos temporalmente— un episodio de incertidumbre en su cúpula y abre una etapa en la que el discurso sobre independencia judicial, gobernanza interna y legitimidad institucional pasará del plano declarativo a la prueba de los hechos.






