El Gobierno de Ecuador declaró persona non grata al embajador de Cuba en Quito, Basilio Antonio Gutiérrez García, y a varios miembros del personal diplomático de esa misión, según una nota oficial emitida por la Cancillería ecuatoriana el 4 de marzo de 2026.
El documento, firmado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, señala que la decisión se sustenta en lo establecido en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, normativa internacional que permite a un Estado declarar persona no grata a un diplomático extranjero sin necesidad de justificar públicamente la decisión.
Salida obligatoria en 48 horas
De acuerdo con la comunicación oficial, el Gobierno ecuatoriano concedió un plazo de 48 horas para que el embajador cubano y el personal mencionado abandonen el país, contadas desde la notificación formal de la medida.
Entre los funcionarios diplomáticos incluidos en la decisión figuran consejeros, secretarios, agregados civiles y personal administrativo de la misión cubana en Quito. La lista abarca a más de una decena de integrantes del cuerpo diplomático y administrativo.
La Cancillería ecuatoriana indicó que esta acción se adopta en ejercicio de las facultades soberanas del Estado previstas en el derecho internacional y reiteró a la Embajada de Cuba las seguridades de su consideración diplomática, fórmula habitual en este tipo de comunicaciones oficiales.
Un gesto diplomático de alto impacto
En la práctica diplomática, declarar persona non grata a un embajador es una de las medidas más fuertes entre Estados, ya que implica la ruptura o un deterioro significativo de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Aunque la nota oficial no detalla las razones de la decisión, este tipo de acciones suele estar relacionado con tensiones políticas, acusaciones de injerencia o desacuerdos en materia de política exterior.
Hasta el momento, la Embajada de Cuba en Ecuador no ha emitido una respuesta pública sobre la medida.
Posibles repercusiones
Expertos en relaciones internacionales advierten que este tipo de decisiones suele desencadenar medidas recíprocas, como la expulsión de diplomáticos del país que adopta la decisión o el llamado a consultas de embajadores.
La medida ocurre en un contexto regional donde las relaciones diplomáticas entre varios gobiernos latinoamericanos han experimentado episodios de tensión política y reconfiguración de alianzas.
Por ahora, se espera que en las próximas horas tanto Quito como La Habana aclaren las razones y el alcance de esta decisión, que podría redefinir el nivel de relación bilateral entre ambos países.







